SIERO | LA POLA

Pregón íntegro de las fiestas del Carmen y Carmín de La Pola

  • Covadonga Vigil Álvarez pregonó las fiestas del Carmen y Carmín de Pola de Siero.

El Fielato y El Nora, 15 Julio 2016

La pregonera en un momento del acto en La Pola. La pregonera en un momento del acto en La Pola.

Pregón de Covadonga Vigil Álvarez.

Autoridades, reina de las fiestas, familia, amigos, vecinos, señoras y señores:

Quiero, primero de todo, expresar mi agradecimiento a la Sociedad de Festejos y al alcalde de Pola de Siero por haberme concedido el gran honor que para una polesa supone dar el pregón de las fiestas del Carmen y Carmín

Y es un gran honor y un gran orgullo por muchos motivos, aunque yo quiero resaltar dos: porque se trata de la Romería de Asturias por excelencia y porque mi vida ha sido y es como es, porque soy de La Pola. Mi familia, mis amigos de la infancia, que siguen siendo mis amigos, mis profesores, tanto del colegio como del instituto, mis vecinos, las tiendas, los bares, el parque…. Todos son parte de mí. De ahí la importancia que para mí tiene este Pregón.

Pero esto no es nada nuevo. Todas las personas que me han precedido han mostrado su agradecimiento y su orgullo por estar aquí un día como hoy. La novedad es que esta vez soy yo la que debo transmitiros esa ilusión y la alegría que me invade desde que Jenaro me propuso este acto, que supone el pistoletazo de salida de estas inigualables fiestas, con el esplendor que se merece. Sólo espero poder estar a la altura.

Las Fiestas del Carmen y Carmín son una parte importante de nuestra esencia como pueblo. La romería ha ido creciendo año tras año. Las familias se unen, los amigos de fuera viene a la Pola a compartir la sidra y la empanada, y nuestros prados se llenan de una marea humana que sólo tiene un objetivo, al menos aquí: disfrutar y ser feliz. Sin preocupaciones, sin política, sin el Brexit y…eso si…rezando para que haga sol. Aunque también es cierto que, cuando no hace sol el brillo y la luz los ponemos nosotros. Aún recuerdo un Carmín de hace varios años, no hace falta explicitar el año exacto, en el que no llovía, jarreaba. Acabamos con las tortillas, empanadas, … en las parihuelas nadando, y nosotros con todas las camisetas blancas inundadas de agua pegadas a nuestros cuerpos. No pudimos llegar al “prao”, pero en los diferentes bares de la Pola hicimos un Carmín distinto. Algunos acabamos en el Colón, pero claro: ¡Cómo íbamos a quedar en La Pola sin subir al prado! así que se organizó un nuevo Carmín el jueves siguiente. Seguro que muchos os acordáis, fue genial y dejaba claro que nada ni nadie iba a poder con nuestra fiesta. Así que si hace sol, estupendo y, si llueve, no pasa nada, nuestra fiesta es así.

Porque así somos en Asturias y así somos los polesos. Nos hemos acostumbrado a los días grises, pero a los soleados también (siempre me hace gracia recordar aquel “martes” de agosto que hizo tan bueno y del que todo el mundo habla, nos pasa todos los veranos, recordamos ese día espectacular). Nos acostumbramos a disfrutar de los buenos momentos y minimizar los no tan buenos. Fuimos una villa no muy grande y hoy somos una de las villas más importantes de Asturias. Y esta tierra que nunca ha perdido su identidad, hoy tiene una actividad económica importante y diversificada y una población en crecimiento, algo muy difícil en la España actual y más en Asturias. Y aunque somos más, seguimos conociéndonos, ayudándonos y creando comunidad.

En un momento como el actual, en el que muchos pueblos buscan una entidad excluyente, la Pola sigue siendo la villa de todas aquellas personas que aquí viven, hayan o no nacido en ella, vengan de donde vengan, con las creencias y la manera de entender la vida que tengan. Nosotros somos de esos ciudadanos que creemos que sumar es crecer, que abrirnos es enriquecernos y ganar en identidad. Esto nos permite ser más asturianos, más españoles y más ciudadanos del mundo.

Pero… Ay cuando nos encontramos a un polesu por ahí: como “presta”. Es encontrar una cara amiga, es sentir que no estás sólo, …. Es una sensación difícil de explicar.

Es esta forma de entender la vida, la que nos diferencia de otros lugares y nos permite disfrutar de las fiestas como nadie y hacer que todos las disfruten. Esto es lo que hace a la Pola ser la Capital de la Asturianía, y al Carmín la Romería de Asturias. Porque aquí cabemos todos, y todo el que viene, repite. No en vano, mi madre siempre que alguno de nosotros falta a esta cita, nos dice: “Pues no sabes lo que os habéis perdido, había más gente que nunca, cualquier día no entramos”. Con esto, creo ya está todo dicho.

El hecho de que la fiesta haya sido declarada de interés turístico regional desde el año 2002, no es ajeno a todo lo comentado. Y aquí enlazo directamente como mi profesión. Terminé la carrera en el año 1989. Ya formábamos parte de la Unión Europea, la economía estaba en pleno crecimiento y yo iniciaba mi carrera profesional. Siempre tuve claro que me gustaba todo lo relacionado con aquellos factores que podían potenciar el desarrollo endógeno, regional y local. Así fue como hice un Master en Desarrollo Local y comencé a interesarme por la economía regional. El turismo aún no era determinante en nuestra economía, aunque sí en muchos lugares del este y sur de España y en las islas. Pero ya en 1986 se había producido un hito que luego tendría valiosas consecuencias regionales: en Taramundi se abría la Rectoral y, con ello, un primer centro de turismo rural. Era la semilla que con los años germinaría en una buena base para impulsar este tipo de turismo en Asturias y en toda España, donde ha sido un referente. Pero aún hay más: esta experiencia nos permitió valorar la industria turística en toda su amplitud y hoy en día es una de los motores de la economía asturiana. Y ya no sólo hablamos de turismo rural, sino del turismo gastronómico, cultural, de negocios, deportivo y ….bueno de sol y playa, aunque con un sol iferente…..

Y todo fue acercándome a la Facultad de Turismo de Oviedo. Tras el Master, inicié mi vida profesional en la Fundación de la Universidad de Oviedo, cuya finalidad es acercar el mundo universitario a la empresa y al entorno regional, a sus innovaciones, a sus potencialidades y a sus talentos. Conocí muchos sectores, actividades, empresas y emprendedores. Participé en ferias, en foros de empleo y cuando me ofrecieron la oportunidad de formar parte del equipo docente y directivo de la Facultad de Turismo de Oviedo, no lo dudé. Me apetecía contribuir a la formación de profesionales en un sector que yo veía como de gran potencial y en el que había muchas cosas que aportar, mejorar y, por qué no, recibir. Y digo esto porque he aprendido mucho y aún sigo aprendiendo

Desde el año 2003 soy la Decana de la Facultad (bueno anteriormente Escuela Universitaria, por tanto, Directora) y tengo que reconocer que cada día es una experiencia, a veces difícil, pero siempre enriquecedora. Estar cerca de los alumnos, me da vida. Ver su evolución, sus logros académicos, primero, y profesionales después. Poder apoyarles, estimularles, darles seguridad en sí mismos. Cuando un ex alumno me para por la calle y me da las gracias o cuando voy a un hotel y el director o directora me reconoce y me da una habitación espectacular, sé que todos nuestros esfuerzos merecen la pena (no penséis que por la habitación, aunque también). Esa es la magia de la docencia.

Hace un año por estas fechas, la Facultad incorporó a su sede en Oviedo un Hotel Escuela en Llanes. No dudo que esta incorporación será muy positiva para nuestro centro y el turismo de Asturias. La docencia académica incorpora un nuevo eslabón de la cadena: se trata de “aprender haciendo”. Y así es como los estudiantes se forman en un hotel de cuatro estrellas que está funcionando a pleno rendimiento. Qué mejor forma de aprender a gestionar un hotel que desde el propio hotel.

Una de mis actividades está también relacionada con el estudio y análisis de las potencialidades del turismo. Aquí también he aprendido que uno de los principales elementos tractores de un destino turístico está basado en las experiencias que un turista puede realizar. Estas vienen determinadas, en gran medida, por la cultura, la etnografía, las tradiciones, la calidez de las personas. En definitiva, por todas esas cosas que hacen a un lugar diferente de otro.

Y aquí entronco con mi Pola otra vez. Nuestras tres principales Fiestas, les Comadres, los Güevos Pintos y el Carmin, son un patrimonio cultural y de larga tradición que aportan riqueza a la villa y visibilidad nacional. Su calidad, su adaptación al cambio y su capacidad para mantener las tradiciones, aportan un atractivo turístico que sería difícil de conseguir por otras vías. Como además coinciden en diferentes épocas del año, evitamos la estacionalidad.

Y… ¿Qué recuerdo tengo yo de mis “Carmines”?

Mi primer Carmín fue con 4 meses y medio y, no porque lo recuerde yo, sino por una fotografía que tiene mi madre en casa. Desde entonces, he subido al prao “año tras año”, primero con lacitos de bebé, luego con vestidos veraniegos y ya, cuando comencé a mandar algo en casa, con vaqueros, por supuesto. Con vaqueros, camiseta blanca y el pañuelo azul. Al principio me subían mis padres, a los que siempre he adorado. A mi padre, que siempre vive en mí. Luego la familia fue creciendo y todos juntos, mis hermanos, los amigos de mis padres con sus hijos y más amigos, compartíamos merienda, confidencias y alegrías en el prao.

Aunque las Fiestas del Carmen y Carmín se disfrutan a cualquier edad, sí que es cierto que es a partir de los 15 años cuando empiezas a disfrutarlas de otra manera. Nacen las pandillas y en pandilla planificamos las fiestas. Lo que vamos a hacer, donde nos vamos a sentar, a quien vamos a invitar, pensamos “¿dónde se sentará la otra pandilla?”, pues vamos cerca de ellos. Algunas veces errábamos en el cálculo y no se sentaban allí y había que esperar a la noche para el bailoteo.

Recuerdo aquellas fiestas que duraban, para los jóvenes polesos, dos semanas. Comenzaban una semana antes del pregón, con las películas que nos ponían en el parque. Si llovía, se hacían en la Casa de la Cultura, y ahí estábamos nuestro grupo de amigos disfrutando tanto de las pelis y de las pipas, como de la oportunidad que esto nos brindaba para llegar más tarde a casa, un aspecto nada desdeñable por aquellos días.

Tras la semana de cine, llegaba la semana del hípico. Ay que semana!!! Nos encantaba!!! Siempre había algún jinete del que nos hacíamos fans, y ello hacia que durante esos días ir al hípico fuera, no solo la novedad, sino el mayor placer del mundo. Y eso que íbamos sin un duro. Así que apostar, lo que se dice apostar, apostábamos poco. Pero daba igual: nos encantaba el ambiente y teníamos toda una sensación de fiesta constante.

Y durante estas dos semanas, mis recuerdos están asociados a la calle. Siempre en la calle: las terrazas llenas, el parque con la música en directo, ya fuera de la banda por la mañana o con las orquestas en la noche, había juegos infantiles, campeonatos de baloncesto en que participaba mi hermano con sus amigos, “los chicos 10 de Pola” ja ja. ¿Cómo no íbamos a ir a verlos?

Y al prao. Siempre el prao. La romería. Ya lo cantaba Victor Manuel: “Y la gente por el campo no dejará de bailar mientras se escuche una gaita y haya sidra en el llagar”. Nuestro verde campo. Nuestras familias. El cielo con aquella nube fea, pero que ya se va, ya se va…. Las comilonas. Y el deseado momento de la bajada del prao. Aquí he de confesar un secreto a voces: muchas veces no pude mojarme como Dios manda, pues siempre andaba con algún esguince. En fin, bajaba igual, pero más seca ja ja.

Y a la Virgen de Carmen. No sé si es o no casualidad, pero tengo muchas amigas entrañables y muy queridas que se llaman así. De hecho, si hubiera tenido una hija, ese habría sido su nombre. Tengo una sobrina…. La Virgen patrona de los marineros, la virgen de la Pola, nuestra Virgen. La que da nombre a esta fiesta y a la que honramos el domingo del Carmen.

Pero las fiestas en contra de lo que piensan muchos asturianos no se acababan con la Romería. El martes todos los polesos bailaban la danza prima y la fiesta llegaba a su fin con la Gran Kermese ¿os acordáis? Se hacía en la plaza cubierta, justo enfrente de mi casa. Era un baile cena de gala, en el que los asistentes iban realmente espectaculares. Lo recuerdo claramente, porque parecía estar viviendo una de esas fiestas que por entonces salían en las revistas. Yo fui a los 18 años. Todo perfecto, excepto “los zapatos”. Elegí unos planos, y eso generó un disgusto enorme en mi casa. Al final fui con ellos. No saldría en el Hola, pero al menos no me mataría.

Son imágenes que se agolpan en mi cabeza, que me han acompañado siempre y que me seguirán acompañando. Recuerdo como han ido pasando los años.

Como hay amigos que vuelven, como otros se nos van; como vienen otros; como hemos ido evolucionando, como hemos ido creciendo, como somos iguales y diferentes. Y, sobre todo, repito algo que dije al inicio de este Pregón. Soy como soy porque soy de la Pola y por

  • mis padres, que me lo han dado todo
  • por mis hermanas y hermano, compañeros de juegos, de risas y también de lágrimas, en definitiva mi familia que se ha visto muy bien incrementada con mis cuñados/as, y todos mis sobrinos/as
  • por mis tías/os, mi primo y mis primas, que conforman también mis raíces
  • por mis vecinos que toda la vida: los vecinos de puerta, siempre juntos, los del 3º izquierda (que bien me lo pasaba en su casa, eran como mi otra familia), los del 3º dcha muy serios pero igual de entrañables, los del 2º unos de ellos familia paterna y, como no, los del 1º. Eso de no tener ascensor acercaba mucho a los vecinos.
  • por mis amigos de la infancia, muchos de los cuales siguen siendo mis amigos: Maria Jose “la chinita”, Maria Amor, prima y amiga, Emma Menendez, Pilarina la del Hostal, Mercedes la de Pepito, Hortensia los Joaquines: Joaquin el Ruso, Joaquin el Patinador, Joaquin Sanchez del Álamo, Manolo Fuente, Jorge Alonso…todos ellos parte de esa infancia cada vez más lejana.
  • por mis amigos del grupo de la confirmación: Gema, Carmen la Garbosina, Dioni, Roberto y Beatriz, hoy padres de nuestra reina de las Fiestas (enhorabuena), Arturo, Fruto, Caso, Claudia, Floren…. que con D Carlos a la cabeza creo que hemos sido más que amigos, por lo menos eso siento yo. Juntos nos hemos enfrentado a planteamientos de vida de manera muy crítica y constructiva, nunca podré olvidarlo.
  • Por esos amigos de juventud que se añaden a los que se van adquiriendo en la Facultad, ….tantas vivencias y tantas personas
  • por todas aquellas caras que están en todos mis recuerdos, personas a las que ahora soy incapaz de poner nombre (la emoción juega estas malas pasadas), pero que están en mi mente y que formaban parte de mi vida cotidiana y formarán siempre parte de mi vida y mis recuerdos.

Todo eso me ha permitido, entre otras cosas, conocer a gente maravillosa que aun no siendo de la Pola conforman mi presente y espero mi futuro, y para los que Pola de Siero ya es algo más que sólo un pueblo de Asturias, (y que se les ocurra decir otra cosa, ja ja)entre ellos:

  • Mi marido, sin en el que seguro mi presente no sería lo feliz que es y que tanto me ha aportado y me sigue aportando.
  • Mis amigos, muchos incluso compañeros de trabajo, algunos hoy aquí y otros que no han podido, muy a su pesar. Sé que os tengo y os tendré siempre, aunque alguno pretenda estar en un pequeño rincón sé que estáis, os siento y os veo.

Me siento afortunada y orgullosa de todo y todos. Y, por supuesto, de mi pueblo. De sus calles, edificios, olores, vecinos, fiestas…. Y de haber tenido la posibilidad de ser la Pregonera de estas Fiestas 2016. Nunca lo olvidaré.

Muchas gracias y a ahora a disfrutar del Carmen y Carmín y, por supuesto de las gentes de la Pola eso es, en definitiva, la esencia de la vida.

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