El Fielato | OPINIÓN

Emilio Llamedo, un amigo para siempre

  • Mi primer recuerdo de Emilio lo sitúo en el año 1957.
Emilo Llamedo y Carlos Tejo Emilo Llamedo y Carlos Tejo

A modo de introducción

Estas palabras, aquí resumidas, fueron leídas en el Centro Asturiano de Oviedo el día en el que a Emilio Llamedo le entregaron el Premio ”Amor al Deporte”. Lo que le dije en el 2009,  hoy, ¡cuánto lo siento!,  lo transcribo en pasado. El fue para mí como un hermano mayor y siempre nos tuvimos respeto, amistad, confianza y fidelidad. Emilio se nos fue hace tres años pero el recuerdo de sus valores lo conservo conmigo.

Desde que yo era un crío

Mi primer recuerdo de Emilio lo sitúo en el año 1957. Tenía yo cinco años, y es, junto con una cabalgata de Reyes, el único recuerdo nítido que conservo de Arriondas, donde viví mis primeros años. Me estoy viendo, con mis padres y hermanos en la acera, cerca de la Xunca, descubriendo por vez primera una carrera de ciclistas. Veo el colorido que se escapa veloz hacia el Fitu, y estoy oyendo a mi padre ¡Venga Milín! Venga Roque!, y clamábamos todos, grandes y chicos ¡Venga Milín!, animando a aquel mozalbete, aquel día, nuestro héroe local. Habrían pasado tres años y ya estaba la familia Tejo en Ribadesella., Nuestro padre (que había sido secretario en El Arenas C.F.) nos llevó al fútbol. Se enfrentaban el Ribadesella y el Arenas del Sella en el campo de Santa Marina. Allí, en el terreno de juego se encontraba Emilio, el mozalbete de mi infancia, vestido de portero. Aquella tarde, mi padre y sus hijos estuvimos viendo el partido detrás de su portería. Muy cerca de quien, aunque ya estuviéramos en Ribadesella, seguía siendo “uno de los nuestros”.

El río Sella fue como un imán

Siguiendo la tradición familiar, Emilio sólo tenía que caminar unos metros para convertirse en experto pescador. Por aquel Sella pasaba de vez en cuando alguna piragua. Algunos piragüistas en los que se fijaba, mientras lanzaba el sedal, ya eran leyenda, como los hermanos Cuesta. No sé cuándo Emilio se subió por vez primera a una piragua, sólo sé que en 1961 Emilio era uno de los fundadores del Club Los Rápidos de Arriondas. La historia nos recuerda que en el año 1962, Emilio se proclamó campeón de España y de Asturias en el Sella, llegando el tercer k-1 en la general. 

1972, Dionisio de la Huerta, disgustado con el desarrollo de aquella edición del Sella, abandona su organización con la promesa firme de no volver.

En la primavera de 1978 las Piraguas llevan ya 5 años en manos de gente ajena a la Fiesta. El Sella se hundía poco a poco, salvado sólo por entusiastas selleros y por los piragüistas. Emilio Llamedo y Claudio Valdés, alcaldes de Arriondas y Ribadesella dicen ¡basta! Y se ponen ambos, a marchas forzadas, a organizar el Descenso del Sella. De los que acudimos aquel año de 1978 a la llamada de los dos alcaldes, estuvimos, con otros muchos, los hermanos Tejo, Javier y yo mismo. El cartel de ese año es también firma de la casa, mi hermano Luismi me fue de gran ayuda en su diseño. En Madrid, el parragués Juan Manuel Feliz, se hizo cargo aquel año de la parte deportiva. El siguiente reto fue convencer a Dionisio de la Huerta de que volviera. Y lo hizo, en 1980.  Emilio Llamedo había ganado aquella difícil apuesta. El volver a escuchar a Dionisio de la Huerta en el puente de Arriondas recitando sus versos: “Guarde el público silencio…”se debió al buen hacer de Emilio Llamedo. 

¿Anécdotas? ¿Historias?, Infinidad. Recuerdo la presentación del Sella de 1984. El pintor Alfonso Iglesias había hecho el cartel con Pinón, Telva y Pinín como protagonistas. En la comida estábamos sentados por este orden: Dionisio, Emilio, yo mismo y Alfonso. La conversación de aquellos dos personajes, ya mayores, se hacía a través de Emilio y de mí. “Emilio, decía Dionisio, dile a Alfonso que me gusta mucho el cartel”. “Carlos, me decía Emilio, dile a Alfonso que me dijo Dionisio que le gusta mucho el cartel”. “Que gracias, que gracias, que gracias”. Y así fuimos pasando sus conversaciones hasta que nos cambiamos de asiento y, así, siguieron a lo suyo.

Tú sabes, Emilio, cuántas más cosas te dije aquel día en el Centro Asturiano y cuántas más hablamos en todos aquellos viajes que realizamos durante los 34 años que vivimos juntos el Sella. Hasta siempre, Emilio.

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