NOREÑA | SOCIEDAD

Las primeras promociones del Instituto de Noreña homenajean a su director, Carlos Aspiroz

  • Aspiroz, maestro de Matemáticas y Física y Química, también fue director del Centro educativo
  • El Instituto de Noreña fue el primer destino de Aspiroz, del que guarda muchos y muy buenos recuerdos

El Fielato y El Nora, 23 Febrero 2019

Encuentro estudiantes en Noreña Foto de familia de los participantes en la jornada de convivencia celebrada en Noreña.

Aspiroz, un profesor con mucha química

 

Carlos Aspiroz, quien fuese director y profesor de Matemáticas y Física y Química en el Instituto de Noreña, fue homenajeado por sus antiguos alumnos, las primeras promociones del Centro educativo, que comenzó su andadura en el curso 1966-67. Más de medio siglo después -en concreto 53 años- sus pupilos quisieron reconocer y destacar su labor docente en unos años claves para ellos. Casualidades de la vida Manuel Riestra dio con el profesor, quien al comentarle los encuentros que vienen realizando desde hace dos años, no dudó en animarse a participar.

El reencuentro fue emocionante y, uno a uno, fueron acercándose para saludarle e identificarse. En toda una vida como maestro han pasado muchos años y  alumnos, pero de los primeros estudiantes siempre se guarda un cariño especial. «Noreña fue el primer destino en el que di clase. Estuve unos cuantos años», recordó Aspiroz (todos le llamaban por su apellido).

 

Aspiroz, conn gafas y barba, observa una de las fotos junto a los que fueron sus alumnos.

A pesar de su juventud, comenzó a impartir clase con 23 años, fue director del centro noreñense, «al año de llegar, el director que había se presentó a unas oposiciones y quedé yo en el cargo».

La poca diferencia de edad con sus alumnos le ayudó a conectar, más si cabe, con ellos. El propio maestro recordó como cuando una madre, que bajó a hablar con él, «se llevó un chasco cuando me vió», explicó riéndose, mientras apuntó como él solía vestir con pantalones grises y jersey azul, «muy similar a cómo iban los alumnos». Precisamente aquel curso fue uno de los últimos en el que los estudiantes debían de ir uniformados a clase.

Luis Blanco, vecino de Pañeda, sorprendió al profesor con viejos libros de su asignatura, en un único volumen. Los tenía en casa y no dudó en acudir con ellos. 

Aspiroz muestra uno de los libros de física y química de la época. A su lado, Ceferino Fernández.

Los recuerdos de sus años como estudiantes, así como las anécdotas, florecieron en este encuentro en el que participaron 60 antiguos alumnos. La jornada sirvió para refrescar aquellos años en los que la jornada escolar se prolongaba hasta los sábados por la mañana.

Las fotografías, en blanco y negro, también ayudaron a refrescar la memoria de sus años mozos y a viajar a los años en los que jugaban al baloncesto en el equipo “Estudiantes” o hacían teatro en el salón parroquial.

En el año académico 1966-67 se inauguraron las instalaciones frente a la Iglesia, donde en un principio las aulas no contaban con calefacción y los profesores recomendaban a los alumnos empezar las clases saltando para entrar en calor. 

Aspiroz no fue el único maestro que se sumó a esta jornada de convivencia, celebrada en Noreña. El sacerdote Ceferino Fernández, quien hace dos años ofició la misa durante las fiestas de Argüelles, también participó en este encuentro que se institucionaliza. Al año siguiente, 2018, «un grupo de compañeros compartimos con Don Ceferino una comida en Illas, su pueblo», señaló, Quince.

Fito y Juan Luis contemplan las fotografías que aportaron varios de los compañeros de Instituto.

Los jugadores del "Estudiantes" de Noreña.

Una de las fotografías que se pudieron ver en la jornada.

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