SIERO | LA POLA

El Karting Pola sopla las velas de su 25 aniversario

  • Bonitada y sardinada durante el fin de semana

El Fielato y El Nora, 07 Agosto 2015

Vista del Karting Pola, en Siero Vista del Karting Pola, en Siero

El sábado 8 de agosto se celebrarán los 25 años del Karting Pola, un aniversario que Tamara Fonseca, segunda generación al frente del negocio, quiere compartir con todos los que se acerquen al complejo.
Aprovechando la época del año y las posibilidades que ofrece el mar, propone una sardinada y bonitada para este fin de semana, los días 7, 8 y 9 de agosto, con sidra y pinchos para sus clientes. Además, amenizará la cita el “DJ Kubi” a partir de las 23h del sábado para animar la celebración.  
La idea y puesta en marcha del bar con la pista de Karting, partió de sus padres, José Ramón Fonseca y su madre Mª Isabel Río, en el año 1990, abriendo el primer circuito de Karting de Asturias. Fonseca se hacía cargo del taller y circuito, mientras que su mujer era la responsable de la cocina que  basó en la comida casera  y variada.
La buena marcha del negocio propicio que se fuese ampliando el local hasta convertirlo en lo que es hoy, con dos comedores y una amplia terraza al aire libre.
En febrero de 2004 Tamara toma el relevo de sus padres al frente del negocio familiar. Con ella ya se incorpora a la cocina  el restaurador José Antonio Navareño. Juntos han dado un cambio al establecimiento al ampliar la carta y especialidades. «Sin abandonar los orígenes del restaurante fusionamos la tradición con propuestas más creativas», señala Tamara.
En estos cinco lustros la seña de identidad del restaurante continúan siendo los callos caseros que elabora su madre. A ellos se incorporaron el solomillo ibérico relleno de salsa española y queso de cabra, el solomillo de ternera en costra hojaldrado con foie, la parrilla de verduras y el pixín al Málaga virgen con boletus edulis y piñones.
Para dar a conocer la cocina, desde el Karting se apuesta, durante todo el año, por ofrecer jornadas gastronómicas. Hace unos días se pudo disfrutar de la parrillada de  carne, también brindaron la posibilidad de  todas las sugerencias que se pueden hacer con el pulpo, tienen dos citas con las setas y la tradicional espicha de Semana Santa. «Siempre aprovechamos la temporada del año» explica Tamara. Unas jornadas con las que se aprovecha para presentar nuevos platos, y en función del éxito lo estudian para incorporar a la carta.
Los menús del día y festivos son otra de las propuestas con las que se puede conocer su cocina, en la que «los postres son todos caseros», puntualiza.
En próximas semanas presentarán la nueva carta que «una vez al año cambiamos», señala. En esa ocasión a los platos  para celíacos se incorporará la de alérgicos e intolerantes  tras concluir el curso que estaban realizando.
 La bodega del local es amplia y muy cuidada con la que acompañar las comidas. No falta la sidra en el establecimiento con tres palos diferentes: Foncueva, L´Argayón y D.O. Zythos.
El local está mimado y decorado con sumo cuidado, «ambientado en lo rústico y en las antigüedades». Dispone de dos amplios comedores, uno de ellos más privado propio para la celebración de cualquier evento familiar y de empresa.
Paralelamente al establecimiento se encuentra la pista de Karting que fue el primero de Asturias. La afición de su padre al automovilismo le animó a abrir este circuito, con una pista de 310 metros de longitud, donde «se formaron gran parte de los mejores pilotos asturianos», señala Fonseca y enumera a Fombona, Óscar Palacio o el poleso Berti Hevia.
El sistema de funcionamiento es sencillo y dirigido a todo el mundo desde infantiles a adultos así como karting biplaza para niños más pequeños con ayuda de una persona mayor. El precio del ticket es de 10 euros 8 minutos.
El día de cierre del establecimiento es el miércoles para descanso del personal.
La propia Tamara, aprovecha estas líneas, para agradecer, a todos sus clientes la posibilidad de que el Karting haya podido llegar a los 25 años de vida «y espero que sean muchos más juntos». No se quiere olvidar de sus padres, «por darme esta oportunidad de poder continuar la labor iniciada por ellos». Tampoco «me olvido de Josito el cocinero por estar conmigo estos once años».
Sin sus padres y sin la familia que se han forjado en estos once años al frente del negocio, hubiese sido imposible poder llegar a esta celebración que va a compartir con todo el que se anime, este fin de semana, a pasar por su establecimiento.

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