opinion | MARIJE AMIEVA

OBA, Aquasella y los vecinos de Coviella

Quienes pensábamos que había gato encerrado detras del cambio de fechas de Aquasella -que en esta edición no coincidirá con Les Piragues- estábamos en lo cierto. Por suerte, los organizadores planeaban desarrollar el macrofestival de música electrónica otro fin de semana porque tenían previsto celebrar el OBA Festival en paralelo al Sella. Se trata de un evento articulado entorno a la música pop y rock. Aspira a alcanzar las mismas dimensiones que Aquasella, trayendo hasta Arriondas a destacadas bandas del panorama nacional e internacional. Buenas noticias para Parres, sin lugar a dudas.
Pero, ¿son tan buenas noticias para los vecinos de Coviella y El Merediz? Pues, obviamente, no. Los lugareños tienen que soportar ruidos, suciedad, desvíos, problemas con el trafico y hasta algún chavalín desubicado que aparece sentado en cocina ajena. No podemos pedirles que traguen Aquasella y, encima, soporten un segundo festival de manera altruista. Es, a todas luces, injusto. Soy de la opinión de que deben recibir algo a cambio.
Los vecinos son conscientes de la importancia de ambas citas musicales para la economía local. Y entiendo, por las conversaciones que he mantenido con alguno de ellos, que están dispuestos a asumir los contratiempos que generan en la población. Pero, como es lógico, quieren algo a cambio. No es razonable que quienes ven perjudicados sus intereses para que otros se lo lleven calentito no sean recompensados.
Aquasella mueve millones. Los Ayuntamientos, el CODIS, los organizadores, el propietario de la finca... todos ganan mientras que a los pobres vecinos les toca comerse el marrón. Lo lógico es que quienes sufren las molestias también trinquen. No estaría mal que Ayuntamientos (y escribo en plural en clara alusión a Parres y Cangas de Onís) y Organización invirtieran parte de los ingresos que generan los festivales en Coviella. Más puntos de luz, reparación de caminos, nuevas actividades en el Centro Social, financiación íntegra de las fiestas de San Ramón, una comida de confraternización... Seguro que a la Asociación de Vecinos le sobran las ideas y sugerencias. Lo importante es que no decidamos desde Oviedo o Arriondas lo que tienen que sufrir los de Coviella. Es de justicia que a los lugareños no les pase como a los trabajadores de Chupa Chups en Villamayor: Se llevaron el caramelo y les dejaron el palo.

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