opinion | JOSÉ LUIS DÍAZ

80 años

  • Las Piraguas como fiesta de excelencia y catalogación máxima deben tener previsión,

Los riosellanos hemos heredado de nuestro ancestro cultural el estado de incertidumbre constante y hemos elevado la queja sobre la fiesta más turística de Asturias a la categoría de formar parte de nuestra tradición y costumbre. (Los riosellanos, diría mi buen amigo Carlos Tejo, no nos ponemos de acuerdo ni para bailar). Nadie que se precie de riosellano no ha emitido un juicio sumarísimo sobre  Las Piraguas y nadie es de suyo riosellano si no se olvida de esta fiesta  durante todo el año para catalogarla la víspera de hecho diferenciador del riosellanismo en una especie de frenesí. Derramamos sangre sobre la piragua como quien derrama sangre para expiar las culpas. Son nuestro tótem.

Pero a fuerza de sinceridad repasemos hechos para que la memoria nos aparte de este horror que cada primera semana de agosto nos invade.

¿Nos acordamos cuando se propusieron reuniones periódicas desde septiembre para hacer balance de la fiesta durante ese año, para subsanar errores y para planificar la siguiente? ¿Nos acordamos ahora de que por primera vez Las Piraguas estuvieron en FITUR? ¿Nos acordamos de que fueran los Campos de Ova ese lugar de hermanamiento permanente y acampada oficial de los piragüistas? ¿Nos acordamos asimismo de que Ribadesella debía tener una semana grande de Piraguas acorde a lo que representan para Asturias? Esto se consensuó. Pero sólo esto, y sólo en tres reuniones informales sobre las que hubo que rogar y preguntar no sé si a dios pero sí en cada pleno.

Los riosellanos somos capaces de indultar la pérdida de una subvención para generar puestos de trabajo de la misma manera que ensalzamos que haya personas que quieran pasar a la posteridad aun quemando el patrimonio cultural de su pueblo.

De lo que nadie puede acordarse en esas reuniones escasas es del plan de circulación en Ribadesella para esta semana, ni del plan de aparcamientos porque Ribadesella es inaccesible desde el domingo y el plan alternativo para aparcar estuvo ocupado por un circo hasta el martes, ni de la acampada ni del precio de la acampada, ni de las verbenas ni de la ubicación de las mismas, ni de la diferencia que existe entre una semana grande para diversificar la fiesta o intensificarla (¡¡¡uy!!! Eso igual es muy rebuscado, perdón). Y nadie puede acordarse porque de eso nadie nos habló nunca nada a la oposición.

Las Piraguas como fiesta de excelencia y catalogación máxima deben tener previsión, prioridad y puesta en práctica: igual que unos presupuestos. ¡¡¡Qué casualidad!!! También seguimos sin presupuestos.

 

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