Opinión

Las fiestinas de los pueblos

 Los pueblos de nuestra maravillosa Comarca de Los Picos de Europa y del resto de nuestra geografía asturiana celebran este año, como todos ––menos en la maldita pandemia–– sus fiestas patronales. Unas son disparatadas, donde se gastan o tiran cientos de miles de euros (Gijón, Avilés, Oviedo...), que bien se podrían gastar en cosas más necesarias ––se me ocurre la vivienda pública–– pero gastan  dinerales en  fuegos artificiales que cuestan un disparate y entre estos grandes pueblos, compiten para ver quien los tiene más grandes.

Pero escribo hoy de las fiestinas tipo a la de mi pueblo Fíos, en la ladera sur del Espacio Natural Protegido de El Sueve. Todos los años se organiza una fiestina en la que Aquilino y su acordeón son pieza clave y, este año, vino una chica, una solista Azahara que daba gusto escuchar y lo hizo de maravilla.

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Suso el lechero de Fíos, sigue ganando a la brisca a sus 92 años en la fiestina del pueblu.

NEXO DE UNIÓN

Todas, todas las fiestinas de los pueblos giran  entorno a la virgen o santo del pueblo; la procesión; misa y párroco. Es indudable que la gente que va a misa cada vez es menos, incluso en muchos pueblos, es tan residual, que ni va el cura a darla. Es normal (según los gerifaltes es que faltan vocaciones). Yaaaa. Que el cura de un pueblo lleve 10 o más parroquias y que celebre una misa cada semana o quince días, es signo inequívoco que algo hacen mal los profesionales de la religión católica. Es evidente que el día de la fiesta la iglesia está llena, como si fuera en un entierro de un conocido vecino.

Las fiestas son una constatación del poderío de la Iglesia, que en un abrir y cerrar de ojos se quedan con la finca que les venga en gana (inmatriculaciones) y que siguen teniendo un inmenso poder. Tanto es así, que para mantener su  televisión, 13 Televisión  desvían millones de euros al año, que bien podrían servir para atender a la gente que pasa grandes necesidades.

Tal es su poderío, que infinidad de pueblinos, hacen colectas, rifas y lo que sea, para arreglar “su capilla”, que en realidad es de los curas. Una  plaga de muy complicada erradicación y, si bien su poderío va en descendencia, siguen siendo una fuerza política a la misma altura que la del gobierno. Menos mal que al actual papa Francisco ––no puedo comprender que no lo hayan envenenado todavía––, está poniendo orden hasta en el Opus Dei; la pederastia y mil anomalías más, de una iglesia que no me merece el menor de los respetos.

Si Jesús descendiera de los cielos pienso que actuaría como hace miles de años , echando a los mercaderes del templo.¿Y quien son hoy los mercaderes del templo?...