opinion | CARLOS TEJO

Cangas despidió a Don Arcadio Diego Somoano

  • Falleció el abogado Don Arcadio Diego Somoano

Carlos Tejo, 04 Noviembre 2016

Tres abogados. Don Arcadio, flanqueado por su hijo y su nieto Roberto. Tres abogados. Don Arcadio, flanqueado por su hijo y su nieto Roberto.

Este martes, Cangas de Onís despidió a Don Arcadio Diego Somoano, quien falleció a los 92 años. Era el último de los componentes de una generación familiar, los Diego, que dejó una profunda huella en la memoria de los cangueses.  Abogado, que comenzó como maestro, por aquello de seguir la tradición familiar, ejerció el magisterio en Santiago del Monte y en varias localidades de la zona oriental, terminando esa etapa laboral, coincidiendo con su hermano Don Celso, en la Escuela Graduada de Cangas de Onís. Mientras ejercía el magisterio, Don Arcadio cursó los estudios de Derecho y finalizados éstos se apartó de la enseñanza entregándose por completo a su trabajo como letrado, donde se ganó un merecido prestigio.

Nacido en Linares, Ribadesella, fue el quinto de siete hermanos, aunque más de sesenta años en Cangas de Onís hicieron que en esta localidad se sintiera querido y respetado, y donde echó raíces casándose con Rita Alonso con quien tuvo a su hijo Roberto, quien a su vez formó familia con Vivi Cuadriello, dando a Don Arcadio y a su esposa Rita dos nietos, Roberto y Nacho.

Hay personas que forman parte de un lugar de tal manera que cuando desaparecen, ese lugar deja de ser lo que era. Si eso es cierto de forma individual, cuando se trata de Don Arcadio Diego, la ausencia se multiplica por tres, ya que su silueta formaba parte de un trío que paseaba las calles de Cangas de Onís un día sí y otro también. Don Arcadio, junto con sus hermanos Don Celso y Pepe, el del Instituto, eran una institución que se había hecho longeva y familiar para los cangueses. De esa singular estampa sólo nos queda hoy el recuerdo, las lecciones académicas así como las anécdotas de sus vivencias que el tiempo convertirá en nostálgicos recuerdos del pasado de una ciudad. Con Don Arcadio y todos los ausentes de su generación, aquella Cangas de Onís de nuestros padres y abuelos, nos está diciendo adiós, sin que nos demos cuenta. Don Arcadio se ha ido en silencio y Cangas de Onís lo despidió el día de Todos los Santos. Ahora está con ellos y con los suyos porque él así lo creyó siempre.

Comentarios

No hay comentarios

Para poder dejar sus comentarios debe estar logueado en la web. Registrarse

Noticias relacionadas

Reflexiones sobre el Descenso del Sella

Ramón Prada: un último acorde infinito

Los primeros 25 años de EL FIELATO y los 25 últimos del Descenso Internacional del Sella