opinion | DANIEL RIPA

El capitán del Costa Concordia

  • Nos dijeron que era difamatorio el proponerles cobrar 1.950 euros netos o reducir las subvenciones a partidos (2,8 millones de euros) a la mitad.

El Fielato y El Nora, 23 Junio 2015

El 50% de la población gana menos de 1.000 euros. Los afortunados jóvenes con trabajo, apenas alcanzan los 700. Si el Parlamento asturiano se pareciera a la sociedad, de los 45 diputados, 23 cobrarían menos de 1.000 euros y sólo un par recibirían 4.000. Pero ¡bingo! éste último es el sueldo aprobado por sus señorías, junto a un complemento por desplazamiento (único en la Administración) de hasta 600 euros. ¿Se extraña? No lo haga: ¿qué haría usted si pudiera fijarse su sueldo y condiciones laborales? ¿Le parece raro que hayan centrado su primera semana de trabajo en su sueldo, despachos y asesores en vez de remangarse para frenar los desahucios o impulsar medidas de rescate ciudadano? El recorte que todos menos PODEMOS rechazaron (2,4 millones de euros) equivalía cada año a 793.357 menús en comedores escolares, 23.800 becas de material escolar, 132 plazas para mayores en residencias o a rehabilitar 238 viviendas vacías. Cuestión de prioridades. Nos dijeron que era difamatorio el proponerles cobrar 1.950 euros netos o reducir las subvenciones a partidos (2,8 millones de euros) a la mitad. Por cierto, en esto no hay derechas ni izquierdas: Del PP a IU, pasando por Ciudadanos y PSOE, acordaron que había que mantener las cosas como ya estaban.
Recuerdo las palabras de unas trabajadoras de la Junta General: “Habéis entrado en La Casa, esperad a que La Casa entre en vosotros”. Las anécdotas de amables señorías que devinieron en arrogantes se cuentan por doquier. Todo te lleva a ello: La Junta es un palacio donde los trabajadores deben dirigirse a uno de ‘usted’ o como ‘su señoría’. Cuando La Casa entra en uno, dice frases como que “el colectivo de diputados es uno de los más vulnerables”, sentencia textual de uno de los 45 diputados que nos dejó con la boca abierta. También se preocupa sobre si se dispondrá de despacho con o sin ventana o sobre la inseguridad jurídica del personal eventual (¡un eufemismo para referirse a cargos del partido colocados a dedo como asesores!). Y lo que es peor: cree que los mini-problemas de ese micro-mundo parlamentario se corresponden con los de la sociedad. El drama es que quienes deberían de ser los últimos en recibir privilegios, en la práctica son los primeros: Deberían de comportarse como la orquesta del Titanic y no como el capitán del Costa Concordia, que abandonó el barco a su primera oportunidad. Si no lo hacen, es que La Casa ya ha entrado en ellos.
                                                                                                      Ripa es diputado regional de Podemos

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