opinion | MARIJE AMIEVA

Elecciones y Brexit

No se como andarán sus animos, querido lector, pero servidora se encuentra terriblemente avergonzada de este continente en general y de España y Reino Unido en particular. Imagínese que es usted estadounidense, chino o australiano. Enciende la tele y sintoniza el informativo de su pais. Aparece el presidente de España celebrando su victoria en las urnas con esa versión merengue del himno popular de fondo. Y cuando cree haberlo visto todo enfocan a un chaval de coleta, con aspecto podemita, que se puso dos banderas de España en la cabeza y se tuneo con utensilios españolisimos. El mozalbete se autoconvirtió en la versión patriótica de “la xata la rifa”. Después se lo fumó todo y se plantó en Génova para gozarla bailando a ritmo del himno merenguero del PP. Un cuadro, vamos.

Al día siguiente, con unos resultados parecidos a los registrados un año antes, escucha a los lideres políticos decir en la tele exactamente lo mismo que 6 meses atrás: PP no pacta con Podemos; PSOE no quiere oír hablar de Podemos y PP; Podemos huye de PP y Ciudadanos, y estos ultimos pactan con quien sea menos con Podemos o Rajoy. Bueno, lo de Rajoy no lo tienen muy claro aun. En ese momento usted, ciudadano chino, estadounidense o australiano, confirmaría que España es una nación de cretinos que deja su pais en manos de cuatro gilipollas. Y estará usted en lo cierto.

Pero el suelo Europeo ya estaba húmedo, llueve sobre mojado. Yo estaba convencida de que italianos y españoles éramos los mas imbéciles de Europa. Sin embargo, estaba totalmente equivocada. Los mas idiotas, con creces, son los británicos. Mejor dicho: los ingleses y galeses, porque norirlandeses y escoceses han demostrado tener dos dedos de frente. Figurese usted que, siendo estadounidense, chino o australiano, enciende la tele y se entera de que Reino Unido, via referéndum, ha decidido dar puerta a ese engendro llamado Union Europea. 

Veinticuatro horas mas tarde sucede lo que todo el mundo había pronosticado: se desploma la libra, se hunden inversiones y bolsa, las multinacionales anuncian que se largan... Los británicos descubren también que eso de que dejando Europa su Seguridad Social se ahorraría 350 millones de libras semanales era, simplemente, una milonga. Se dan cuenta de que creer en el Brexit (salida de la Unión Europea) fue poco menos que tragarse el rollo de Santa Claus. Es mas, los lideres que defendían semejante dislate admiten que fue “un error de campaña”. 

Entonces escucha usted a varios británicos que votaron el Brexit pedir el Bregret (regreso a la Unión Europea) con argumentos tan sólidos como “yo vote “irnos” porque pensé que al final nos íbamos a quedar” o “yo elegí “irnos” porque pensaba que mi voto no cuenta”. Llegados a este punto usted -ciudadano chino, estadounidense o australiano- se habrá dado cuenta en tan solo una semana y gracias a Reino Unido y España, que en Europa nos falta una garcillada pal platu. Y lo peor es que estará usted en lo cierto.

POR MARIJE AMIEVA

 

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