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Tini y la jubilación

  • Tini le dio una “vueltina” a su adorado Gijón y otra a la región.
tini-areces-parador-cangas Borja Márquez, Tini Areces y Pilar Díaz Junco.

Tini Areces

 

“Me siento todavía útil y por qué me voy a jubilar”, me decía hace un tiempo un Presidente que, más que un político, fue un empresario de la política. A través de su empresa POLITICASA, hacía y dirigía muchos proyectos de gran envergadura, tipo el HUCA. Unos salían bien y otros mal. Su “empresa” tenía muchos más márgenes crediticios que otras muchas. Pero fue un gran empresario de la cosa pública. Y tenía razón, no veía motivo de jubilarse. Le gustaba lo que hacía y era un gran profesional de la política. Por sus hechos los conoceréis: el hospital HUCA; Laboral Ciudad de la Cultura; la Educación, número uno de España durante décadas (se notaba que era un excelente profesor de matemáticas); carreterinas locales y no locales; traídas de agua y mil cosas más, se debían a su ingeniosa y eficaz manera de entender la vida. Visto desde la perspectiva mía de jubilado por obligación, me alegro que no se hubiera jubilado. Egoístamente, me pareció muy bien que falleciera en plenas facultades y luchando con su pasión. Desde su punto de vista familiar ni entro, ni debo de entrar.

La Política

Tenía un ritmo de trabajo endiablado y siempre estaba pensando en qué cosas se podían  hacer en esta calamitosa Asturias. Le dio una “vueltina” a su adorado Gijón y otra a la región. ¿Qué se equivocó en cosas? Normal haciendo tal cantidad.

“En España enterramos bien”, decía un docto en otros tiempos. Páginas y páginas de periódicos regionales, en los nacionales una reseña y poco más, muy acorde con el peso que tiene Asturias a nivel nacional, nos contaron quien era y lo que hizo este grande de la política. Y grande en todos los aspectos, porque era un hombre no de mucha estatura, pero de una envergadura inmensa. Tini era lo que dicen ahora los chavalinos: un máquina.

Y viéndolo desde mi perspectiva personal en casa, quieren a toda costa que ejerza de jubilado. Y si bien mi estado fiscal y  de empleo es ese: JUBILADO, no es menos cierto que la ley no me impide que siga siendo periodista y empresario. Aunque no pueda ejercer cobrando por mis labores. No hay cosa más humillante y odiosa que me quieran jubilar, cuando pienso que todavía puedo ser útil a la sociedad, donde predominan muchos inútiles. Desde mi punto de vista.
Por eso no me extraña nada que Tini nunca se quisiera jubilar y, como la ley no se lo exigía, pues no lo hizo. Mi caso no es el mismo.

Pues para mucho fastidie de mi familia y otros diversos, sigo siendo periodista, empresario y luchador por cosas que la mayoría de la gente ni entiende, ni lo tiene que hacer. Cuando fundé este SU PERIODICO nadie entendía lo que hacía, ni que pudiera vivir de regalar periódicos. Algunos ya se van enterando y otros queriéndome como quitar de en medio para asumir éxitos que le son ajenos. Pues no: la vaquina por lo que vale. Y la vaquina de EL FIELATO, siempre será un animalín mío, que lo crié y que ahora, aún no siendo de mi titularidad, a los efectos de todo el mundo es mío.

Y de momento no me dejo jubilar, ni dedicarme a cosas que no me interesan lo más mínimo, como estar en casa sentando chiflando tangos. Van dados. Yo como Tini, que murió ejerciendo su pasión por la política, o como yo por el periodismo y la empresa. Él tuvo la suerte de vivir de su profesión y a mi me toca vivir de mi pensión y otros rentas diversas.

Descanse en Paz Tini, un fenómeno irrepetible en la política de Asturias. Fíjense si sería fenómeno, que no lo pudieron jubilar.

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