El Pastor del Cuera, un cuento en recuerdo de Vitorino Trespalacios y un homenaje a los pastores

  • La Sierra del Cuera paisaje de un cuento de Navidad en homenaje a un pastor de Llonin

El Fielato y El Nora, 19 Diciembre 2018

Zoraida y Safira con Alles al fondo

"El pastor del Cuera"

 


“Se acerca el invierno” le dice la Sierra del Cuera a su amiga, la Pica Peñamellera, mientras contempla la luna llena. Entonces recuerda cuando, hace muchísimo tiempo, una noche como esa, el Pastor del Cuera soñó que le hablaban las estrellas.

 

Este es el inicio de un pequeño y modesto cuento redactado en Alles por una madre de familia, Zoraida Morales, que buscaba la manera de hacer llegar a sus hijos un recuerdo de su abuelo  alegre y mágico, alejado de las típicas evocaciones, trágicas y tristes, que suelen darse tras la muerte repentina e inesperada de una persona querida. Bajo el título “El pastor del Cuera” esta madrileña, residente en Alles desde hace varios años, ha redactado un relato plagado de guiños a la Sierra del Cuera que se desarrolla durante la Navidad, cuando un joven pastor de nombre Vitorino, pasando la noche al raso en el puertu, sueña que las estrellas le hablan para encomendarle una serie de “misiones” que deberá cumplir si quiere ayudar a otros niños y vecinos a vivir algo más cómodamente. Un relato personal y conmovedor que Zoraida decidió escribir especialmente para su hija Safira, de tan sólo 5 años, tras la muerte de su abuelo, Vitorino Trespalacios, al que la niña estaba profundamente unida. La mala suerte quiso que Vitorino falleciera debido a una fuerte caída que sufrió en el Cuera, cerca de Llonín (Peñamellera Alta),  lugar  en el que trabajó toda la vida cuidando ovejas, elaborando quesos y tallando madera. Vitorino era un hombre sencillo, que cuidó y crió a cuatro hijos junto a su esposa Maribel y que siempre estuvo orgulloso de su oficio de pastor, del cual disfrutaba debido a la libertad y el contacto con la naturaleza que le ofrecía. Trabajador y positivo, conocía cada oveja de su rebaño por su nombre, tocaba el bombo en la Banda de Gaitas del Principado y las visitas de su nieta constituían  para él todo un acontecimiento,  un regalo especial. Enamorados el uno del otro, nieta y güelu desaparecían juntos por las caleyas del Cuera cada vez que la ocasión les era propicia, forjándose así un vínculo exclusivo que desapareció de repente, cuando Vitorino falleció a los 67 años,  un día en el que  nadie esperaba decirle adiós. Fue tras su marcha cuando Zoraida se lanzó a la escritura de “El Pastor del Cuera”, un cuento que quiere ser  alcordanza de un hombre que era esencial en su familia, pero también un homenaje a la labor del pastoreo, «un oficio que se está perdiendo, al que no se le da el suficiente valor y que no cuenta con ningún tipo de protección desde el Principado de Asturias», asegura su autora a EL FIELATO.


Todos los personajes, historias y nombres del relato están basados en la familia de Vitorino, en sus aficiones, sus vecinos o los trabajos artesanos que han desarrollado los distintos miembros del clan familiar. Y al final de la historia, los niños se encontraran con un ayudante especial para repartir regalos de Navidad, de nombre Vitorino, pequeño pastor que, ayudado por una lechuza, baja desde las estrellas al final de cada año para fabricar, escondido en una cuadra en el monte, todos los regalos para los niños que –como él toda su vida- viven en la ladera de una pica.

Zoraida, con su hija Safira, en Alles.

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