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José Manuel García Martino: «El Sueve no es ni la sombra de lo que fue»

  • Lo que entonces eran pastizales son hoy cotollales y jelechales

El Fielato y El Nora, 22 Agosto 2014

José Manuel García, en la redacción de EL FIELATO. José Manuel García, en la redacción de EL FIELATO.

José Manuel García es el segundo de cinco hermanos, que perdieron a su madre siendo aún niños y que tuvieron que criarse en la dura posguerra trabajando desde bien pequeños.

– El sábado estará usted en Espineres, una majada que conoce muy bien.

– Conozco la majada y todo el Sueve, porque me crié allí. Pero eran otros tiempos, ahora el Sueve no es ni la sombra de lo que fue.

– ¿En que aspecto?

– En el Sueve había 1.200 cabezas de ganado, entre cabras, ovejas, vacas y caballos. Lo que entonces eran pastizales son hoy cotollales y jelechales. Está que da pena y a mí no me entra en la cabeza que toda esta gente con estudios que está en las administraciones no entienda que para que los pastizales no se conviertan en monte hay que quemar, de manera controlada y sabiendo cuando debe hacerse para que la tierra ni siquiera llegue a recalentarse. Se hace muy poco por cuidar el Sueve y lo que se hace, se hace mal, porque desbrozar no es la solución y mucho menos si se hace en la época que no debe hacerse. Un desastre.

– ¿Le da pena ver el Sueve actual?

– En el Sueve hubo águilas, quebrantahuesos, cernícalos, mochuelos..., hasta liebres, y de aquello no queda nada. No es verdad que se proteja el Sueve, porque se hace de manera equivocada.

– Aunque vive en Parres, muy cerca de Cangas de Onís, ¿sigue muy vinculado al Sueve?

– Tengo una cabaña a la que voy muy a menudo. En el Sueve trabajé duro, pero tengo muy gratos recuerdos. Yo ayude a mi padre a hacer todo lo que se hizo en la zona de Espineres: bebederos, cabañas..., trabajamos muy duro, pero con la idea de que quedase allí para los que viniesen detrás. En aquella época se hizo todo con dinero que venía de la Diputación.

– ¿Y de Sieres..., a Cangas de Onís?

– Si, llegué a Cangas de Onís en el año 1964. Trabajé cortando madera, también estuve de palista trabajando en muchos solares donde se construyeron edificios y después estuve 18 años de conserje en el Colegio Público Reconquista, un trabajo que me encantó y donde también hubo que arrimar el hombru porque eran los primeros años desde que se había puesto en marcha el colegio y la zona del patio era un auténtico pedregal que fuimos adecentando mi mujer y yo poco a poco. Ahora vivo muy cerca de Cangas, pero en territorio de Parres.

– ¿Agradecido por el reconocimiento que le hace ACAS?

– Pues si, resulta muy entrañable que se acuerden de uno. Sólo puedo darles las gracias y, si me dejan, me gustaría el mismo sábado decir allí cuatro cosas, con el más absoluto respeto, a los políticos que seguro que habrá, para que en el Sueve se hagan las cosas escuchando a los que saben: a los ganaderos, a los coterráneos y a los vieyos que vivimos el Sueve en su esplendor.

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