La Asociación Cultural Círculo amigos de Nava vela por cuidar la cultura y tradición local

  • Independencia, libertad y continuidad son sus tres valores fundacionales

El Fielato y El Nora, 10 Julio 2019

Miembros del Círculo de amigos de Nava en el culetón

Un círculo que cuida de la cultura en Nava


Independencia, libertad y continuidad.

Esos son los tres valores fundacionales a los que la Asociación Cultural Círculo de Amigos de Nava no quiere renunciar. «Con estos tres valores vamos tirando», cuentan tres de sus miembros, Alejandro, Carmen y Leocadio.

Su tarea, investigar, estudiar, defender, difundir, conservar y fomentar el Patrimonio Cultural local de Nava, unos objetivos que se marcaron hace 7 años, cuando comenzó la andadura de este colectivo, y que han ido mimando y llevando a cabo a través de exposiciones, publicaciones, actividades culturales, concursos literarios o charlas, entre otros. «Lo mismo trabajamos en el festival de la Sidra que en el palacio de la Cogolla, que editamos una revista u organizamos un homenaje a alguien vinculado al concejo»-cuenta su presidente, Alejandro Calleja, ganadero ecológico y maestro- «impulsamos la cultura local pero también investigamos lo que hay y lo que hubo,  para darle vida y trasmitirlo a las generaciones que vienen. Uno de nuestros principales ejes es recoger la tradición oral, la misma que recibimos nosotros de nuestros padres y abuelos, y dejarla escrita para que no se pierda entre los intereses que hay ahora, que son radicalmente distintos a los de hace unos años y pueden suponer la muerte de esa tradición».

Esta tarea, la de atesorar recuerdos escritos, la de poner en valor lo local, la llevan a cabo principalmente con la publicación de una revista anual, la Revista del Círculo, que cuenta con más de 70 colaboradores, representa la principal fuente de financiación de este colectivo y es todo un libro de divulgación de la cultura y tradición navetas. Una memoria de Nava. «Todo lo que hacemos y organizamos es para nosotros como ir poniendo semillas…para que broten frutos que puedan recoger los que vienen detrás, animados a seguir poniendo más semillines para el futuro más lejano», cuenta Carmen Montes, ceramista de Nava y una de las 7 personas que actualmente componen la directiva de esta Asociación, «la tarea no es fácil, porque estamos hablando de cultura. Y de una cultura para la que hay que escarbar, recopilar…ir haciendo conciencia de eso es nuestra tarea y es muy guapu, aunque también bastante complicáu en los tiempos que corren».


Con más de 250 socios, este grupo tiene claro cuál es su camino y qué se necesita para seguir ensanchándolo: ilusión y vecinos. Que se sumen y aporten. Que compartan lo que saben, lo que aprendieron…desde canciones y música a historia, recetas, anécdotas, fotos, biografías etnografía o poesía. Eso hacen con su revista, pero también con las actividades que organizan. Sin ir más lejos, la pasada semana organizaban en el Museo de la Sidra una mesa redonda que rememoró la historia del Festival de la Sidra. Moderada por Leocadio Redondo, cronista oficial del concejo y miembro destacado del Círculo de Amigos de Nava, la charla acercó al público las curiosidades del inicio del Festival y a algunas de las personas que comenzaron la fiesta, que hasta los años 80 se celebraba cada dos años y que en 5 décadas se ha convertido en todo un referente del calendario festivo asturiano.


«La mesa redonda estaba enfocada en contar la historia pero también el espíritu con el que nació el festival de la Sidra.  Por eso invitamos a gente que estaba en la Corporación Municipal entonces y a otros entusiastas que lo hicieron posible», cuenta Alejandro. «La actividad nos sirvió para darnos cuenta de cuantísima juventud había en Nava entonces, el poderío que tenían y cómo colaboraron para hacer grande el Festival. Había muchísimos lagares y había un alcalde con una visión de futuro increíble.  Es tanta la pasión que había y hacían coses tan guapes que resulta emocionante», añade Carmen. «Los inicios del festival dieron un paso hacia la modernidad en aquella época. Lo que se hizo fue un salto cualitativo y cuantitativo, guiado por un buen criterio que encontró una veta de continuidad para llegar a nuestros días, a pesar de que los tiempos vayan cambiando», relata Leocadio.


Tras el Festival, ya casi a finales de Julio, este inquieto colectivo cultural comenzará a organizar excursiones por diferentes caminos de Nava, destinadas a conocer orografía y etnografía y compartir bocadillo, vivencias y senderos. Porque están convencidos de que lo social y la trasmisión son las claves de que la tradición perduren. De que son los vecinos los que deben guardar y difundir la cultura local, un tesoro que ellos cuidan y pulen concienzudamente, empoderando lo de casa, cuidando las raíces y plantando futuro.

 

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