Perfumería Nina Blanco, 95 años abierta al público en Noreña

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photo_camera María Rodríguez, delante de la Perfumería Nina, con una miniatura del local hecha a mano.

Corrían los años 20 cuando a Florentino Rodríguez le llegaba el momento de casarse. Muy joven, emigró a Cuba para trabajar en un gran negocio, donde estuvo aproximadamente dos años. Estaba muy enamorado de su novia Bernarda y el amor le hizo regresar a su Noreña natal muy pronto. Con la experiencia y la base de comercio que había adquirido, decidió emprender un negocio en la localidad, con la ayuda de sus padres, Dolores e Higinio. Aprovechando sus conocimientos y el boom de la construcción de la época, abrió una tienda donde se vendían, entre otras muchas cosas, cristal o cerámica.

Mucho han cambiado las cosas desde aquel 4 de julio de 1928. Sin embargo, cada uno de los familiares que regentaron el local, desde el abuelo hasta su nieta, han sabido adaptarse a los tiempos para poder sacar adelante el negocio

Así comienza la historia, casi centenaria, de la Perfumería Nina Blanco, en Noreña, que abrió sus puertas el 4 de julio de 1928 y este martes celebraba su 95 cumpleaños. La tienda la regenta ahora su nieta María Rodríguez, la pequeña de tres hermanas, pero la que se ha hecho cargo del negocio. «Mis hermanas, Goyina y Lolina, vienen a ayudarme en momentos puntuales, como por ejemplo, Navidades o celebraciones», indica.

Cuenta María Rodríguez que cuando su abuelo falleció, con 50 años, «fue mi padre el que tomó el mando de la tienda». Había que adaptarse a los tiempos y comenzó a vender también electrodomésticos. «Trajo neveras, lavadoras y las primeras televisiones de la zona». Quiso el destino que las cosas se pusieran difíciles y su padre, Tono, murió a la temprana edad de 31 años. Por aquel entonces, su madre, Nina Blanco, tenía tan solo 28 años y se quedó viuda y con tres niñas pequeñas. «No le quedó más remedio que tomar las riendas para sacar a su familia adelante». Y así, Nina Blanco trabajó cerca de 40 años en la perfumería que hoy lleva su nombre, hasta que delegó en su hija María.

Mucho han cambiado las cosas desde aquel 4 de julio de 1928. Sin embargo, cada uno de los familiares que regentaron el local, desde el abuelo hasta su nieta, han sabido adaptarse a los tiempos para poder sacar adelante el negocio. ¿La clave de su éxito? Mantener la esencia de antaño. «Nuestro trato con la gente es amable y cercano. Una relación de tú a tú, que muchas veces llega a convertirse incluso en amistad».

El martes, en la celebración de su 95 cumpleaños, todo aquel que se acercó hasta la perfumería Nina Blanco tuvo la ocasión de degustar rosquillas "peponas", típicas de Noreña, y brindar con un vino espumoso. Además, cada uno de los asistentes se llevó un detalle muy especial.

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